Aranjuez

Aranjuez es uno de los destinos preferidos para quienes visitan la periferia de Madrid. Además de su indiscutible patrimonio histórico, viajar en tren a Aranjuez resulta muy sencillo. Desde Madrid, uno de los puntos de origen más populares, tardarás en torno a una hora, mientras que desde Toledo podrás completar el trayecto en menos de 120 minutos. La Estación de Aranjuez no es solo el destino al que llegará tu tren, sino que su edificio también ostenta las virtudes arquitectónicas de la localidad, por lo que se convierte en un magnífico lugar para comenzar tu visita. A partir de este sitio, te recomendamos que te dirijas al este dando un paseo.

Visita Aranjuez

El Palacio Real de Aranjuez se encuentra a escasos veinte minutos de la estación. Esta es una de las visitas imprescindibles de la ciudad y de toda la Comunidad de Madrid. Además de su monumental valor histórico, el palacio se encuentra hoy día en un estado de conservación sublime gracias a continuas restauraciones. Los jardines que se extienden a sus alrededores, en los que se pueden contemplar monumentos como la Fuente de Baco, te proporcionarán horas de calma y buenas vistas a orillas del río Tajo.

Continuando al sur del palacio, circula por la Plaza de San Antonio para seguir obteniendo unas magníficas vistas gracias a la Casa de Santiago de los Caballeros y la propia Iglesia de San Antonio, dos lugares que en perspectiva dan para obtener una fotografía memorable. Sigue hacia el sur y te adentrarás en la zona más moderna de la ciudad, un buen lugar para comprobar cómo Aranjuez sabe unir diferentes épocas en sus calles. La belleza de sus edificios ofrece un buen retrato para tomar algo en los bares de, por ejemplo, la calle de Abastos. Allí disfrutarás del tapeo madrileño y, si la época lo permite, también de un delicioso y típico manjar de la ciudad como es el fresón, que hace unos años daba esencia a una de las maneras de viajar en tren a Aranjuez con el llamado “tren de la fresa”.

Antes de poner punto y final a una gran visita a Aranjuez no te olvides de recorrer la zona al este del palacio. La Avenida del Príncipe es un bonito lugar que complementa idealmente a los jardines, y al final de esta vía encontrarás la Iglesia de Alpajés, otro de los curiosos edificios que ofrece la localidad.