Ávila

Ávila, en la provincia de Castilla y León, la zona más central de España. Todos los viajes en tren a Ávila finalizan en su estación, un edificio construido a mediados del siglo pasado y situado al este del casco urbano. La línea ferroviaria de Ávila conecta la ciudad con localidades cercanas, gracias al servicio de media distancia, y con otras ciudades españolas a través de trenes de larga distancia. Es posible llegar de Salamanca a Ávila en algo más de 1 hora, y desde Madrid en 1 hora y media. Su rico patrimonio histórico, del que destacan las murallas, hace de la localidad abulense un destino imprescindible.

Visita Ávila

Cuando viajes en tren a Ávila, puedes comenzar tu visita histórica haciendo un recorrido desde la estación hasta la puerta de los Leales, a unos 15 minutos a pie. A lo largo del camino, contemplarás algunas de las joyas más destacadas del patrimonio abulense de extramuros: la iglesia de San Pedro, de estilo románico, y los edificios de la plaza de Nalvillos. Entre ellos, destacan el palacio de los Deanes, de la época renacentista y sede actual del Museo Provincial, y la antigua iglesia de Santo Tomé el Viejo, construida en el siglo XII.

Tras este paseo, te encontrarás con el monumento estrella de la herencia abulense: la muralla medieval, destacable por su impresionante estado de conservación, que la ha llevado a ser nombrada Patrimonio de la Humanidad. Puedes hacer un recorrido por su perímetro o atravesarla por la puerta de los Leales para encontrar, justo a su lado, la segunda joya de la ciudad, la Catedral. Destaca por su curiosa arquitectura, que aúna las funciones de templo y fortaleza; además se trata de la primera catedral gótica española, por lo que su visita resulta doblemente interesante.

Ya en la zona de intramuros, puedes aprovechar la oportunidad para encontrar algún asador tradicional y probar el plato abulense más destacado: el chuletón de Ávila, preparado a la parrilla con carne de ternera autóctona. También puedes parar en alguno de los conventos para probar los dulces artesanales de las monjas, entre los que destacan las famosas yemas de Ávila.