Cuenca

Cuenca es un destino lleno de sorpresas, por algo este lugar es conocido como “la ciudad encantada”. Puedes viajar en tren a Cuenca desde Madrid en menos de una hora en AVE, pero también es popular el trayecto desde Valencia: a cuatro horas escasas. Tu destino será la Estación de Cuenca-Fernando Zobel, emplazada al sur de la localidad. Aquí puedes tomar un autobús que conecta directamente con el centro de la ciudad. La calle Fermín Caballero transcurre por el corazón de la urbe y puede ser un buen inicio para comenzar tu visita por este desconocido pero extraordinario paraje cultural.

Visita Cuenca

A lo largo de la calle Fermín Caballero podrás observar lugares interesantes como la Parroquia de San Fernando o, dando un rodeo tras el Cerro Molina, también el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha. Pero será al llegar a la calle Cervantes cuando realmente comiences a ver Cuenca en todo su esplendor. Aquí se abre la zona comercial de la localidad, extendida alrededor del Parque Julián. Puedes aprovechar para degustar los famosos patés de la localidad, como el morteruelo, en alguno de los restaurantes de la zona.

Continuando por el noroeste del Parque de San Julián, puedes caminar por la calles de Alfonso VIII o de Santa María para ir descubriendo la Cuenca más histórica. La Torre de Mangana abre una visita que incluye un recorrido a través de edificios llamativos por su color y por lo bien conservados que se encuentran. Pronto llegarás a la Plaza Mayor de la localidad, donde se encuentra el Ayuntamiento. Aunque el punto más relevante de esta zona es la Catedral de Santa María y San Julián, un edificio gótico cuya fachada te impresionará.

Al viajar en tren a Cuenca jamás te puede faltar un paseo por el lugar más famoso: las Casas Colgadas, emplazadas al este de la Plaza Mayor. Se trata de unas fabulosas construcciones distribuidas de manera casi mágica frente al río Huécar. Con el camino añejo que se abre a través de la calle Canónigos y su Museo de Cuenca, no se nos ocurre una mejor recomendación para poner la guinda a una preciosa visita.