Jaén

Viajar en tren a Jaén desde Madrid es una opción rápida y sencilla puesto que en poco más de tres horas y media estarás en la provincia con más espacios naturales protegidos de España. También puedes viajar a Jaén desde otras ciudades andaluzas con los trenes de Media Distancia como Córdoba o Sevilla, que tardan en llegar a la estación de tren media hora y tres horas respectivamente. Ciudad fronteriza por excelencia, los árabes la llamaban “lugar de paso de caravanas”. La reconquista cristiana, hacia el siglo XIII cambió la fisionomía de la ciudad convirtiéndola en una urbe llena de contrastes.

Visita Jaén

Dado que la estación de Jaén, se encuentra en uno de sus paseos principales, llegar en tren a Jaén es una magnífica opción para descubrir la ciudad. En poco menos de media hora a pie, estarás en la plaza de Santa María, auténtico corazón del casco antiguo de la urbe. Justo al lado, se alza la catedral de Jaén, un edificio renacentista de los siglos XVI y XVII y declarado de interés histórico artístico desde 1931. En lo más alto de la ciudad, y muy cerca de la catedral, se encuentra el castillo de Santa Catalina construido por los árabes y al que solo se puede llegar en coche.

Para recuperar fuerzas, nada mejor que encaminarse hacia la calle Consuelo y la calle Cerón, en los alrededores de la catedral, donde se encuentran los mejores bares de tapeo y restaurantes. El aceite de oliva es el pilar principal de la cocina de jienense, capital productora de España y por lo tanto está presente en todos los alimentos. El pan con aceite y bacalao, la pipirrana, el salmorejo con trozos grandes de tomate o el potaje de habas, son los principales platos de la provincia. Para terminar, lo mejor es una buena repostería que bebe de la tradición árabe como los alfajores o los pestiños.

Tras esta fiesta culinaria, una caminata por los viejos barrios que aún conservan las huellas de la época andalusí. A pocos pasos de la plaza de Santa María, encontrarás el arco de San Lorenzo, único resto de la iglesia del mismo nombre. En su interior hay una capillita con preciosos azulejos moriscos. El broche final lo pone el palacio de Villardompardo, a tan sólo siete minutos a pie, donde podrás visitar los baños árabes, un extraordinario ejemplo de edificación civil musulmana construido a finales del siglo X.