Leganés

Viajar en tren a Leganés es la mejor opción si vienes desde Madrid, ya que llegarás a la estación de Leganés Central en tan solo 15 minutos. Ubicada al suroeste de la capital, fue fundada en 1280 durante el reinado de Alfonso X el Sabio. Leganés forma parte del cinturón industrial de Madrid y está atravesada por el Butarque, un afluente del Manzanares. Aunque destaca más su oferta de ocio y comercial, el patrimonio de la ciudad incluye edificios históricos como el Hospital Psiquiátrico Santa Isabel, uno de los primeros del país abierto en 1851, y el Cuartel de las Guardias Valonas.

Visita Leganés

Como la estación de Leganés Central es bien céntrica, viajar en tren a Leganés es la mejor opción para descubrirla andando. En tan solo ocho minutos puedes llegar a la Plaza Mayor, centro neurálgico donde se encuentra el Ayuntamiento. A poca distancia, está la manifestación artística más valiosa de la ciudad: el retablo mayor de José Benito Churriguera de la iglesia barroca de San Salvador, realizado entre 1701 y 1720 y con pinturas al óleo del veneciano Francesco Leonardoni. No muy lejos, se ubica el edificio de arquitectura civil más importante de Leganés, el Cuartel de las Reales Guardias Valonas, ahora sede de la Universidad Carlos III de Madrid. Diseñado por Francisco Sabatini a encargo del rey Carlos III, tuvo uso militar desde 1783 hasta 1987, cuando el Regimiento Saboya lo abandonó.

Tómate un respiro y recarga pilas en alguno de los restaurantes de comida tradicional castellana que hay en los alrededores de la iglesia de San Salvador. El chuletón a la piedra, las mollejas de lechal, los callos a la madrileña o un buen cocido harán las delicias de los paladares más exigentes. Para terminar y endulzar la experiencia, leche frita.

Si quieres facilitar la digestión después de semejante comilona, puedes darte un tranquilo paseo por el Museo de Escultura de Leganés, uno de los pocos que existen en el país. En sus más de 27.000 metros cuadrados podrás contemplar obras de artistas como Jorge Oteiza y Martín Chirino, además de las esculturas del antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo de Madrid.