Logroño

A orillas del río Ebro y rodeada de viñedos, la capital de La Rioja es una de las mecas gastronómicas de España. Viajar en tren a Logroño desde Madrid y Barcelona es muy rápido y barato con los trenes de alta velocidad AVE y ALVIA. En ambos casos, en tres horas y 53 minutos estarás en la estación de Renfe de Logroño. Aquí nace el mundialmente famoso vino de La Rioja, en torno al cual gira todo en la ciudad. Una cultura del vino que comenzó en 1852, cuando el marqués de Murrieta elaboró los primeros "riojas" de la era moderna.

Visita Logroño

Como la estación de Renfe de Logroño está en una de las avenidas principales, es el punto de partida ideal para recorrer la ciudad. En apenas 15 minutos andando estarás frente a la Casa de los Chapiteles, el antiguo ayuntamiento y ahora sede del Instituto de Estudios Riojanos. Ya en el casco histórico, a pocos metros, en la calle Ruavieja podrás visitar el calado de San Gregorio, una bodega subterránea donde los dueños de la casa producían su propio vino en el siglo XVI. Muy cerca, visibles sus torres desde todo el centro, está la concatedral de Santa María la Redonda. Aquí se conserva un cuadro de la Crucifixión atribuido a Miguel Ángel.

Ya que estás en el centro, apúntate las costrumbres populares y sigue la Senda de los Elefantes, que comprende las calles Laurel, San Agustín y San Juan, donde se concentran los mejores bares de pinchos. Bien valen el viaje en tren a Logroño. La gastronomía riojana tiene una marcada influencia mediterránea, con grandes extensiones de cultivo que permiten tener productos frescos. No dejes de probar algún plato de verduras de la tierra, como la menestra y las patatas a la riojana. Por supuesto, bien regado con algún vino de Rioja. Las chuletillas al sarmiento, los postres de fardelejos y los bombones de vino tampoco pueden faltar.

Y para tener una perspectiva diferente de la ciudad, cruza al otro lado del río por el Puente de Piedra, uno de los cuatro que existen. Ya en 1285 éste aparecía en el escudo de la ciudad de Logroño.