Medina del Campo

Medina del Campo es una localidad situada en Valladolid, en el noroeste de España. La villa es fácilmente accesible con el tren AVE a Medina del Campo, que para en la estación de alta velocidad (actualmente funcionando como apeadero), así como con las líneas de media y larga distancia, que circulan con una alta frecuencia y llegan hasta la estación principal de la ciudad. Puedes llegar de Valladolid a Medina del Campo en menos de 30 minutos y viajar desde Madrid en poco más de 2 horas. Su estatus como ciudad histórica y de capital enológica la convierten en un gran destino turístico.

Visita Medina del Campo

Sin lugar a dudas, el monumento más destacable de la localidad es el castillo de la Mota, un monumento del siglo XV con una impresionante torre del Homenaje. Si viajas en tren AVE a Medina del Campo, puedes visitarlo tras un recorrido a pie de unos 30 minutos o caminando 10 minutos si llegas a la estación principal. Cuando finalices tu visita al castillo, desplázate al corazón de la ciudad hasta la plaza Mayor de la Hispanidad, que se sitúa a unos 15 minutos a pie. Se trata de una de las plazas más grandes de España y fue un importante centro comercial durante la Edad Media. En la actualidad, todavía conserva en sus alrededores importantísimos edificios históricos, como la casa Consistorial y el palacio Real Testamentario de Isabel la Católica, que ahora forman una unidad, y la colegiata de San Antolín.

Además de su importancia histórica, Medina del Campo es una importante zona vinícola, ya que sus caldos, vinos de la Tierra de Medina del Campo, están incluidos en la Denominación de Origen de Rueda, de la que destacan los blancos variedad verdejo. Realiza una cata en la zona de la plaza Mayor y acompáñala con unas tapas de la región. A la hora de la comida, dirígete a un mesón típico y disfruta de la gastronomía tradicional castellana, en la que destacan el cochinillo y el lechazo asado, así como las chuletillas de lechazo. Las aves en escabeche y los típicos productos de la matanza son otra parte imprescindible del menú. Para finalizar tu banquete, prueba dulces artesanales como la lecha frita, los empiñonados o las cocadas.