Mérida

La belleza más romana se encuentra en Mérida, un destino al que se puede llegar fácilmente desde muchos puntos del país. Viajar en tren a Mérida desde Sevilla solo demora tres horas y media, mientras que el trayecto desde Madrid en tren AVANT dura unas 5 horas; otro de los destinos populares es Barcelona, a nueve horas. Además, la estación de Mérida está situada prácticamente en el centro de la ciudad, justo al este del río Guadiana, por lo que es difícil imaginar un inicio mejor para una prometedora visita. Desde aquí llegarás fácilmente a todos los rincones de la localidad sin necesidad de transporte público, simplemente caminando.

Visita Mérida

El río Guadiana divide la ciudad al estilo de las grandes urbes históricas, por lo que conviene visitar primero el lado este antes de irse a la zona contraria. Una buena opción es hacer una visita al área al norte de la estación, donde se encuentra un fabuloso espacio verde. Camina primero por la calle Marquesa de Pinares, cruza por César Lozano y dirígete a la derecha hasta alcanzar el Acueducto de los Milagros, uno de los sitios más fascinantes que esconde Mérida. Un lugar natural bañado por el Arroyo de Albarregas en el que te apetecerá pasear tras viajar en tren a Mérida.

Si te diriges al sur de la estación a través de la calle Camilo José Cela llegarás al centro neurálgico de Mérida. Camina por Delgado Valencia y en unos metros alcanzarás la Puerta de la Villa, uno de los símbolos de la localidad. Además de ser una buena zona comercial donde realizar tus compras, esta zona es el paso hacia los verdaderos iconos de Mérida. Camina por la calle José R. Mélida y llegarás al Teatro Romano de Mérida, probablemente el sitio más conocido de toda Extremadura. No dejes esta zona, eso sí, sin visitar el Museo Nacional de Arte Romano situado justo al lado.

De vuelta en la Puerta de la Villa, esta vez camina al suroeste por la Calle Santa Eulalia, una vía perfecta para pararse a degustar un gazpacho extremeño. Continúa y llegarás a la Alcazaba, sitio emblemático donde se sitúa el Puente Romano, que une ambas partes de la ciudad. Antes de cruzar, sin embargo, te aconsejamos que recorras el Paseo Roma y disfrutes con unas vistas de auténtico lujo.