Santander

Santander presume de carácter norteño y de una ubicación privilegiada. En plena cornisa cantábrica y con una impresionante bahía, está considerada como una de las ciudades más bonitas de España por su verde paisaje. Viajar en tren a Santander desde Madrid supone solo 4 horas y 15 minutos de viaje en ALVIA, pero también dispone de buenas conexiones con puntos más lejanos, como Alicante, desde donde el trayecto en la red de alta velocidad es de 7 horas y 40 minutos. Si te apetece descubrir un paraíso donde mar y montaña se mezclan, donde las calles tienen alma elegante y aristocrática, donde el clima es suave y la gastronomía enamora al visitante, este es, sin duda, tu destino.

Visita Santander

La capital cántabra está hecha para pasear y descubrir sus encantos a ritmo pausado, y es que los tesoros aguardan tras cada esquina. La estación de Santander cuenta con la ventaja añadida de encontrarse en el centro de la ciudad, así que en poco más de 5 minutos te encontrarás ante obras arquitectónicas de belleza arrebatadora como la Catedral o la sede renacentista del Banco de España. A pocos pasos, el paseo de la emblemática playa del Sardinero te llevará hasta lugares como los idílicos Jardines de Pereda, el Museo Marítimo del Cantábrico y la antigua residencia real del Palacio de la Magdalena, todo un emblema de la ciudad, de estilo ecléctico. De vuelta al centro, los amantes del arte y la cultura tienen que detenerse en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, cuyo valioso fondo incluye joyas como un retrato pintado por Goya del rey Fernando VII.

Una escapada en tren a Santander no está completa sin descubrir su animado ambiente y su exquisita gastronomía. Dirige tus pasos hacia Puerto Chico, antiguo barrio marinero situado al lado del Sardinero. Esta es una parada imprescindible por sus terrazas con vistas a la impresionante bahía, por sus tradicionales tascas para tapear y por tener algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. Sigue la ruta por la zona del ayuntamiento y la plaza Porticada, punto de reunión de los santanderinos y zona rodeada de tiendas y bares. Por último, para degustar el marisco y los pescados locales, con delicias como las anchoas de Santoña o el bonito de Laredo, nada mejor que emprender rumbo al barrio Pesquero y descubrir la importancia del mar en la cultura local.