Teruel

Para descubrir los tesoros del arte mudéjar aragonés, viajar en tren a Teruel es una idea excelente. La capital turolense se sitúa al sur de la comunidad aragonesa, junto al río Turia. La ciudad es fácilmente accesible desde Zaragoza, en un trayecto de 2 horas y 29 minutos en tren de media distancia, y desde capitales como Valencia, a 2 horas y 39 minutos de recorrido. Teruel, rodeada por el entorno privilegiado de la Vega del Turia, es una ciudad que sorprende por su conjunto arquitectónico, único en España, con un casco antiguo cargado de historia y además, cuenta con una rica y variada oferta gastronómica.

Visita Teruel

Llegar en tren a Teruel es una gran elección para descubrir el centro de la ciudad a pie, pues la estación de tren se encuentra en el centro de la ciudad. Frente a ella, un parque y una hermosa escalinata neomudéjar dan la bienvenida al casco antiguo. Nada más llegar verás la torre del Salvador, visita que permite admirar la ciudad desde su campanario. Más al norte se encuentra su casi gemela, la torre de San Martín. Otra visita imprescindible es la catedral de Santa María de Mediavilla, monumento único por su tejado y artesonado.

Un nuevo ejemplo de joya mudéjar es la colorida iglesia de San Pedro, donde yacieron los amantes de Teruel, que descansan hoy en el mausoleo situado junto al templo. No te puedes marchar de Teruel sin descubrir la leyenda de estos amantes. A las afueras, una visita para toda la familia es el parque Dinópolis, con actividades para grandes y pequeños que ofrecen una visión divertida y didáctica de la paleontología.

Teruel es embajadora de la gastronomía aragonesa, con productos como el jamón y las carnes de caza, además de platos como las sopas de ajo, el "regañao" o los dulces "suspiros de amante". Para descubrirlos, la capital cuenta con restaurantes y asadores en zonas como la Judería o el paseo del Óvalo. Un lugar emblemático de tapeo es la plaza del Torico, con su fuente coronada por el pequeño toro símbolo de Teruel. Esta plaza es ideal para tomar el aperitivo sentado en una de sus animadas terrazas, rodeado de pintorescos edificios modernistas.