Vinaròs

Una de las mejores formas para conocer el encanto de los pueblos del norte de Castellón es viajar en tren a Vinarós. Puedes llegar desde capitales como Madrid, en poco más de cuatro horas, combinando un AVE hasta Valencia y tomando un Talgo hasta Vinarós. Desde Barcelona se tardan, aproximadamente, dos horas en Talgo. La ciudad fue, en su origen, una alquería musulmana y hoy es un gran destino turístico familiar de la Costa del Azahar. Entre sus tesoros se encuentra el encanto de su casco histórico frente al mar y, sobre todo, su célebre gastronomía.

Visita Vinaròs

Viajar en tren a Vinarós te permitirá descubrir la belleza de esta ciudad mediterránea a tu ritmo. Aunque la estación se encuentra en las afueras, existe un servicio de autobús urbano que lleva al casco histórico. Puedes comenzar la visita de esta zona en la iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI y de estilo renacentista. Su torre fue usada como punto de vigilancia. Siguiendo por la calle Mayor, encontrarás la Casa de la Villa, el antiguo ayuntamiento, que es un edificio construido en el siglo XV con su característico pórtico.

En la plaza de San Agustín, junto al paseo marítimo, la visita al mercado de la ciudad es una cita imprescindible para descubrir los mejores productos y sabores de Vinarós, ya que la gastronomía es uno de sus puntos fuertes. En los alrededores, puedes degustar los famosos langostinos y platos como los arroces, la fideuá, el suquet y los guisos de pescado, o recetas elaboradas con productos de la huerta.

Para finalizar, puedes dar un relajado paseo por las playas urbanas. La playa del Clot, formada por tranquilas calas naturales, o la del Fortí, que es una larga extensión de arena fina donde finaliza el casco histórico, además de un lugar privilegiado para disfrutar de las puestas de sol típicamente mediterráneas. Al anochecer, disfruta del ambiente del moderno paseo marítimo (el Passeig de Colom), que conduce al puerto de pescadores, punto que divide ambas playas.